domingo, 25 de agosto de 2013

Una noche cualquiera

Subió por los pies
desde el borde de la cama
mientras dormía, oscuro y siniestro,
cuando descuidado tenía sus armazones
A la hora de despertar ya no podía
más que hacer su voluntad...
se había enamorado de unos ojos cafés

de un hombre tan normal
Que le daba miedo

domingo, 18 de agosto de 2013


dos son los sueños supremos en mis días
prevaleciendo desde hace dos años ya
el gozoso acto de atender que me hace soñar y crecer
y el otro el mismo acto por necesidad llana
ambos me hacen crecer, no con agrado
pero crecer al fin....
pues no hay alegría en la vida que no 
incluya un poco de desgracia dentro de si...

sábado, 17 de agosto de 2013

Un cuento sin final feliz

Un cuento sin final feliz
relata mi historia 
simplemente es un cuento por contar


érase una vez un sujeto, sin nombre
que derramó en segundos, mil veces,
en una noche la franqueza y el engaño

ese día se precipitó contra el silencio,
sangró el olvido el cuerpo malviviente,
y el dolor se expandió por cada nervio

llovían años aquella noche
envuelto en locura,
flashbacks de ternura y amor

arrugó su carne, ceniza su cabello 
derrumbó su espíritu
todo por un error imperdonable...

creía poder conquistar la cima de la montaña
en contra del dragón del recuerdo
pero en vez de victoria obtuvo la verdad

¡es todo! aquí acaba la historia...
quedó cual vagabundo errante, sin destino;
sus ojos, eran para su desdicha, a prueba de olvido














domingo, 4 de agosto de 2013

A la niña Amanda

Los recuerdos se disipan en las letras de la linda Amanda
la mar gime y se retuerce en sus adentros, lo sabe,
tal es el dolor que cada minuto, extenso, se agranda.

Y viene en pos el olvido marchando al compás del tambor
lento y alegre, el invierno, a los campos ha compartido
porque la niña antes juguetona, ahora siente un gran dolor.

No es vértigo, la debilidad del niño, que cede ante la gravedad
sin formas de conocer la verdad justo a tiempo,  
y ahora fruto de su fallo, o quizás un engaño envuelta queda en soledad.

Niña bonita que a los campos del cielo vas a jugar, 
tomas de él un broche iluminado en noche y no cambia 
tu figura a madurar, eres bella sin tintura, ni perfume del azar.

Torpe e ingenua caminas por la vida, Amanda querida,
es hora de tus pequeñas alas estrenar, a un mundo más dulce
que el que quizás el amor te puede aportar...

Ilusorio y vano vienen siendo los trechos del hombre 
que a la altura de sus manos marchitan campos y flores
tu que eres inocente y pura corre, rapidito dónde no te toque.

Capullo de flor que adornas mi corazón, no puedo curar tu gran dolor,
sólo arrullarte en mis brazos, y contarte otro día un cuento
que no sea inútil, tan inútil como el amor.