domingo, 26 de enero de 2014

Lamento

__¿Quién podrá verme? Pregunté
mis ojos se perdieron en el horizonte buscando su rostro
mis manos no quieren otras manos 
y el pensamiento viaja libre tras su huella

__¿Quién podrá amarme? Continué
encerrada en mi círculo me protejo del peligro
éstos pasos ya no siguen ningún camino 
¡Ah! mi cuerpo exiguo de cariño desvanece con el frío

__¡Ay! Exclamé 
¿Quién me defenderá del invierno, del otoño y del verano? 
¿Cómo he sobrevivir al crudo año aún con su primavera?
No hay forma de amar sin amor, sin dueño

__¿Quién, quién? Me lamentaba
Una voz, eco en la sombra, me interrumpió
      __Mi niña bonita, si tu no te amas, 
no te miras, eres incapaz de protegerte... 
Niña si no puedes... Entonces yo tampoco podré.


sábado, 18 de enero de 2014

Despecho

Cuantas sombras he abandonado,
ciega, tras tu luz,
me envolví con otras pocas,
tratando de olvidar tu huella.
eres tatuaje en mi piel
lluvia que arrecia
fuego que consume voraz
juez impoluto que sentencia mi tortura...
Con toda la potencia de mi voz
te maldigo
decreto mi odio
¡perro de nadie!
lloran mis ojos secos,
centelleantes de rencor
juegas a querer,
predicas amor que no sientes
llenas tus venas de vino 
y humo de cigarro tu cerebro  
¿Cuántas corren la misma suerte,
por amor silenciadas en tu bien?
¡Cobarde!  
Te amo, 
me acuerpas para dejarme caer
juegas a ser malo,
a ser bueno,
el mejor 

¿olvidas que aún tengo algo tuyo?
éste estúpido amor que no cultive yo...



viernes, 17 de enero de 2014

Marcas de tiempo

Está abandonada ésta tierra 
el velo de estrellas la cubre silenciosamente,
Su tez antigua cargada de pisadas interminables 
heridas, marcadas por el tiempo y abandono
La vida transcurre entre la nieve y sus arrugas 
tantos embates no pasan desapercibidos 
Perduran las letanías a través de los años 
sopla una leve brisa tras las lágrimas
Retorcida ha quedado entre la vista minimalista 
y el vacío de una desaparición
Tan lamentable su tristeza
¿cuánto más ha de suceder para despertar?
Doce horas más, o quizás unas cuantas vidas...
No han de acabar los sollozos, ni estos débiles latidos
entre sus manos se fuga como el agua por sus dedos
Aún con su tormenta sin fin, abrigó generaciones enteras
sus manos nunca dejaron de dar amor, su lomo de trabajar
y esa boca pequeña de mi canción de cuna tararear