Marcas de tiempo

Está abandonada ésta tierra 
el velo de estrellas la cubre silenciosamente,
Su tez antigua cargada de pisadas interminables 
heridas, marcadas por el tiempo y abandono
La vida transcurre entre la nieve y sus arrugas 
tantos embates no pasan desapercibidos 
Perduran las letanías a través de los años 
sopla una leve brisa tras las lágrimas
Retorcida ha quedado entre la vista minimalista 
y el vacío de una desaparición
Tan lamentable su tristeza
¿cuánto más ha de suceder para despertar?
Doce horas más, o quizás unas cuantas vidas...
No han de acabar los sollozos, ni estos débiles latidos
entre sus manos se fuga como el agua por sus dedos
Aún con su tormenta sin fin, abrigó generaciones enteras
sus manos nunca dejaron de dar amor, su lomo de trabajar
y esa boca pequeña de mi canción de cuna tararear






  

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