Desvaríos de la amante

Perdóname amor, me faltó piel, labios, manos, lluvias
para sentirte un poco más también ocupaba un reloj cómplice,
ansío más para que me sigas reclamando tuya,
carecí no sólo de tiempo, palabras, caricias y sueño.

Siempre se puede más, siempre
más de esos risos rebeldes, esa sonrisa maléfica
ese mordisco delicioso en tus labios
esa piel blanca que se amolda perfectamente a la mía.

No es por defenderme amor, pero creaste una adicción
del aire que respiramos juntos, del que nos faltaba
de las sábanas húmedas de cansancio
del hermoso beso que no puedo dejar de mirar.

ahora me da un hambre
que me arrasa voraz, violenta e incontrolable
¡ay amor mío! ¿qué has hecho?

despertaste el demonio que guardaba en mi.


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