Quizá

Quizás no te extraño a vos, sino a tu aliento,
a tu regazo sosteniendo el mío,
la seguridad que vivía en cada lugar que estuvimos.

Si, cada calor, caricia, mirada
el rincón bajo tu piel que me hacía vivir plenamente
y por hacerme creer que soy un universo enigmático.

Odiaba muchas y tantas cosas de vos
tu forma de conocerme perfectamente bien,
y esa táctica para lastimarme tan certeramente.

Quizás extraño tus cicatrices, y la sangre herviente,
lo que me hacías sentir ciertas veces bajando la guardia
lo fácil de enfrentarme a la lluvia, de tu mano.

Quizás amor mío, sólo quizás, 
-podría pensar humanamente-
que el perdón llega luego de la comprensión,
porque sólo se odia a quién se amó y para ti sólo aguarda el olvido.



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