Quebranto

Caen las gotas de lluvia en el rostro en aquel instante que miraba hacia arriba;
empiezan a lavarse las lágrimas negras de aquella chica, que, 
de rodillas había
perdido su esperanza, su fuerza, su fe, 
ya no creía, 
ya murió su ilusión…
Pronto alguien se preguntó por qué se congelaron sus palabras, 
y no se siente
su corazón en su proceder.
Pero si nadie jamás la amó, 
si nadie por minúsculo que fuera el minuto, 
ni aún de rodillas, 
bajo aquella tormenta 
la cubrió de la desazón 
del frío que provocaba esa soledad inmensa, 
esa que quebrantó su voluntad
Las hojas cayeron una a una, 
luego del cielo llovió hielo, 
brotaron flores nuevas,
De repente brilló más el sol pero  nada pasó dentro de sí…
su frágil alma no soportó las heridas de una vida sin amor…
17/11/2012

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