Despedida

Asomaban a la boca, no salían
por correr tras la sombra, estrellaban contra los labios
pared invisible ésta del silencio, del miedo.

Inverosímiles cientos de ellas, aguardando
con la máxima quietud, ese día, 
acumulándose millones que apretaban el pecho.

Figuró un pajarillo cantando,
el sol brillaba con una briza fresca de compañía
pero tal quietud sepulcral, era de terror.

Inmóvil, sus ojos más abiertos que nunca
y los puños cerrados a la vida 
quedóse mirando cómo la pesadilla también puede ser real

Torrentes de lágrimas estancadas por el camino
el dolor se extendía por cada nervio
quería morir pero se sentía tan vivo

Nada cambia en el punto estático central
tanto por hacer y enraizaron sus pies 
más por decir y selló su boca... para siempre

Jugaban mariposas por las veredas 
más su mirada se perdió en algún punto
por donde la sombra de su amada no volvió.

ecos de risa quedaron en su casa
torturándole un poco más cada mañana
es tan difícil despertar, cuando más dulce es soñar 

Así se vuelve la vida, con cada despedida
todo a medias, cafés fríos,
colillas de cigarrillos esparcidas
con tantos vacíos y nada bello para contar  





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