Pesadillas de ayer

Tengo el alma intoxicada con ayeres y heridas
pesa la piel, las lágrimas 
se escurrió la esperanza en los demás.
Gira el mundo con las manecillas del reloj
-mientras envejecemos- 
los recuerdos son muchos, 
peor cuando la suma total es más tormenta que luz. 
Tengo la carne cargada de culpa, tristeza
y manos de miedo
generan resaca moral, flashbacks de terror 
no hay inteligencias ante los vértigos de infelicidad. 
¡Tanto he gritado que no! ¿Por qué nadie me escuchó?
¿Por qué continuó hasta acabar conmigo? ¿Por qué nadie me salvó?
La impotencia desquebraja mi suelo 
el cielo se abre en nubarrones negros
-que hieren- 
tanto dolor doblegándote
Vienen a mí, esos olores, los gemidos
los gritos ahogados
Superman, bátman, un policía, alguien
lo sé, nadie puede oírme
¿cómo se sale de éstas?
La fatiga viene de los huesos, el alma, tratas de escapar, 
las fuerzas te traicionan sólo de recordar 
cómo ésta pesadilla ocurrió. 
Rompe en mil pedazos la esperanza
sangra también mi inocencia
lloro, me desasosiego y pienso…
Inundan mi memoria las pequeñas manitas
que me abrazaron tanto
sus risas, sus juegos, su canto.
No me enorgullece cómo
sólo salgo de mi prisión, 
media viva, 
media muerta,
a medios latidos
Necesito refugiarme en los brazos mágicos de papá
-una vez más-
me recuerde ese sentir de que todo estará bien
que esta vez me cuide del fantasma que hay bajo la cama
y del infeliz que aún deambula por la calle.
Déjame dormir plácida,
despertar de este mal sueño sin temores, ni recuerdos
volver a recobrar la vida que perdí
 y al fin ser feliz


Comentarios

  1. Tengo la carne cargada de culpa. Para mí es la frase con más fuerza de todo el poema. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Vaya! ¡Gracias por tu comentario es siempre bueno una retro-alimentación de quienes me leen!

      Eliminar
  2. Las heridas de la vida son dolorosas y un mal sueño. Es curioso como siempre buscamos en la infancia a la persona que más queremos para sentirnos protegidos.Es una poesía dolorosa que transmite una reflexión muy interesante. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Es tristemente la historia de mi vida que sentí debía contar. Muchas gracias por tu comentario!

      Eliminar
  3. Al final refugiamos el dolor de alguna manera, y a veces buscamos donde nos hemos sentido protegidos.
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mejor no lo diría yo, esperaba con ansias su comentario muchas gracias por leerme :)

      Eliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Soy esa mujer que nadie quiere.

A la niña Amanda

Mi tiempo sin ti