Hace mucho tiempo pasando por un caminito
semejante a lo eterno creí ver que tenía mucho por delante y que jamás acabaría...
Luego, tiempo después, miré el camino recorrido
era tan grande que pensé también que nunca iba a acabar...
Las duras lecciones diarias del disfrute de la vida,
del amor, la amistad, el compañerismo, el sexo, la pasión, la lujuria, el deseo, la mentira, la verdad, la lealtad, la honestidad, la fuerza, cada inicio y cada fin de etapas, tantas cosas que ver, sentir, oler, degustar,oír, enfrentar... empiezan a desquebrajarse por completo en sus conceptos y me muestran que el camino es tan grande que aunque viviera mil años jamás terminaría de aprenderlo todo...
Hoy en algún punto donde esté... no se si aún iniciatico, no se si mediano, no sé si lo voy terminando y casi no me queda tiempo, sé que el aprendizaje queda y que no hay caminos eternos, y lejos de sentirme desolada por esto, me motiva el hecho que aún tengo fuerza en mis puños y piernas para seguir y seguir intentando llevar mi aprendizaje a mi corazón y a mis venas para que el límite no llegue hasta que Dios quiera

Comentarios

  1. Decimos que los ancianos son la sabiduría del mundo y en comparación con nosotros, si que son más sabios, pero creo que nunca llegamos a aprender por completo sobre todo que hay en esta vida. Importante es disfrutar del tiempo que tenemos y vivir cada momento con pasión y con alegría, para no arrepentirnos al final de nuestro camino que nuestra vida paso en vano.
    ¡Muy bonito post! Un saludo.

    ResponderEliminar
  2. Sí, como dice Sandra vivir con pasión cada momento, porque no sabes lo que te deparará el mañana. Un abrazo!

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Soy esa mujer que nadie quiere.

A la niña Amanda

Mi tiempo sin ti