Hacer el amor

Hacer el amor…

Beso a beso lento… apasionado… intenso.

Caricias que enciendan el fuego inerte hasta hoy….

Palabras al oído rectificando 

¡el deseo, el amor, la pasión!

Rodearse entre el tiempo, 

la memoria, 
el espacio, 
entre la magia…
pretiriendo todo.

Recorriendo cada recoveco de piel existente, 

sin más propósito que calar cada centímetro.

Sentir que se es inmensamente humano, 

avivar cada nervio, 
volar entre sollozos, el ruido mismo del amor 
contemplar el universo entero guiado por tu otra mitad.

Enviciarse en un solo cuerpo antes fraccionado en dos, 

chocando con un algo superior que simplemente el placer provoca,
cultivando el amor, es renacer y volverse a sentir vivo. 

Hacer el amor… más que un sexo unido al otro 

es la envidia de la luna al ver a los amantes, 
la locura del viento sabiendo que eso le está negado… 
Es el regalo divino para quien aprende a sentir en otra piel, 
a ver en más que sus ojos… 
es olvidar que tenían nombres distintos.



Que quiero….

Renunciar a mi nombre, 

pasado, 
sentidos limitados a uno.

callar mi boca, 

avivar mis ojos, 
estremecer mis manos, 
ahogar mi piel en ti…

Buscar un encuentro más, 

un minuto más, 
un segundo que reviva mi cuerpo, 
mi alma, 
mi ser…

Conocer a mí amado sin estorbos, 

sin más que su presente en mí, conmigo, 
recorriendo ese cuerpo que despierta en mí deseo 
por mucho distinto al mío, 
ese que me cautiva.

El deseo dibujado,

quiero esencia que acelera mi respiración,
agudizando mis sentidos
que despierta intuición salvaje;

ese cuerpo que enciende al tuyo, 
que con fuerza me conduzca al límite del placer,
e instintivamente llegue a nivel primario 
donde el protocolo se olvida
y solo tienes un objetivo….

Quiero... 

que olvides tu ayer,
que no desees más
y necesites acercarte un poco más,
que tus manos recorran mi cuerpo sin tiempo,
que beso a beso me conozcas más, 
que llegues donde nadie y te quedes allí...

Que la noche se acabe pero se perpetúen las ganas 

sin encontrar mesura para seguir amándonos.
Que el aire se nos acabe, 
siendo solo el cansancio el único vencedor a esta lucha sin nombre.

 16/1/2010

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