Para ti, amor
¡Cerraré la boca! A tu beso, a la palabra Dejaré pasar los días para que se desgrane el fantasma de un nosotros ¡cerraré los ojos! a tu rostro bendita imagen que me da vida y olvidaré tu facciones, tu pelo, cada relieve de ti, en mi memoria ¡Y me falta el aire! se oprime mi pecho me duele la vida en cada inhalación sólo se caer sobre mis rodillas y recogerme en un rincón... También mis manos Dejaré huérfanas las caricias prometidas convirtiéndolos en puños y ahí, en el oscuro secreto de mi amor lloraré amargamente tu olvido

Las palabras que están por inventarse no se desgastan ni acaban. Porque, todo es infinito, como el amor que también lo es. El problema de uno no es lo real, eso es una ilusión. Mi problemas, es tú problema, es el problema de toda la humanidad, pues todos pasamos por la misma agonía, felicidad, etc.
ResponderEliminarY de ahí nacen las epidemias psicológicas: uno dice algo y los otros se lo creen como si eso fuera verdadero. Por eso, uno tiene que cuestionar todo lo que le llega, lo que se dice, y encararlo cara a cara él solo. Y descubrir si es verdadero o es falso. De lo contrario, seremos como robots que repiten su programación que otros le ha dado.
Muchas gracias
Eliminarmuy bien logrado
ResponderEliminarsaludos
Muchas gracias!
EliminarBonitas palabras inventadas y que estás por inventarlas!
ResponderEliminarMe gustó mucho!!! Saludos!!
Gracias! Es un honor para mi que leas siempre mis poemas y saber que te llegan mis palabras, de corazón gracias, no me cansaré de hacerlo!
EliminarSomos esclavos de nosotros mismos aunque podemos dejar de serlo, por completo.
ResponderEliminarNuestro lado oscuro nos tiene encarcelados, nuestra parte siniestra ha atado a nuestro hombre y a nuestra mujer, tomando en cuenta que todos tenemos la parte masculina y femenina en nuestro interior, de una manera permanente.
Y el trabajo que necesitamos hacer en este momento es el de soltarnos de nuestro tirano.
Al momento de saber, de hacer consciente, que nada externo nos hace esclavos, que la esclavitud proviene de adentro, de un Arquetipo que tira las cadenas para castrarnos, hace que estas cadenas se vayan disolviendo poco a poco.
Y ¿adivinen cuál es la fórmula mágica para que ese tirano enorme se vuelva pequeñito? El sentir.
Sí, ese ser malévolo, mayormente, se la pasa castigándonos cuando nos permitimos sentir.
Cuando nos liberamos de nosotros mismos, de nuestra oscuridad, esa parte oscura deja de ser un verdugo para convertirse en nuestro aliado, en el ser que nos brindará la iluminación.
Este ser nuevo, que antes nos castraba, permite ahora que nuestra parte masculina y femenina se amen con profundidad y respeto. Con lo cual nos hacemos uno y no necesitamos que nadie venga a completarnos.
Al tener la habilidad de convertir el tirano alado en ángel damos el gran paso a la verdadera libertad, así es que atrévanse a soltarse, a ser libres y a complementarse a sí mismos. Dejen de rendirle cuentas a esa parte suya que pone miles de reglas. El tiempo es hoy y ha llegado el momento de hacerlo.
Orlando muchas gracias por tus palabras
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