Miel y tormenta


El letargo desvanece ante la caricia prohibida, 
las lágrimas secas dejan sombras
huellas de su recorrido
títulos que reconocen el acontecimiento de nuestras vidas… 
¿es hora de despertar o de dormir eternamente?
Ya no somos los mismos, 
crecimos en un instante 
un par de pequeños pálpitos
entre el deseo y la inexperiencia…
ya no sabemos volver
¿Qué hay en ti que despierta en mí? 
¿que de mi boca que te despierta sed?
Fuimos cayendo lentamente entre inviernos y veranos,
otoños y primaveras,
hechos uno… 
dividido en doce…
Palpitando al tiempo de recorrer nuestra versátil anatomía…
Y mañana será como ayer, 
como hace un mes o tres… 
-más no como hoy-
no habrá magia alguna que repita el hechizo mágico 
de esta noche envuelta en día.

¿Y ahora que nos queda? 

…Miel y tormenta…

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